
El profesor Dardo Núñez se retiró de la docencia tras casi 28 años y habiendo logrado ser, hasta ahora, el único inspector de Educación Física, titular oriundo de General La Madrid. Más allá de esto, lo que subraya: “que te cruces con un pibe que te reconoce es lo que más te llena”.
“Quise ser profe desde que estaba en la Primaria. Mis dos grandes referentes fueron Horacio Rodrigo y Gerardo Ciappina; tuve la oportunidad de estudiar en Olavarría y en el ´98 me recibí pero ya estaba trabajando en el Club de Niños en Ingeniero”, recuerda.
“Siempre la idea fue completar la carrera profesional y llegar hasta ser inspector”, confiesa Núñez.
“El profe tiene algo muy especial. Cuando llegas a la escuela te das cuenta quién es porque trasmitimos una energía distinta, ni mejor ni peor. El profe es el que está para contener iniciativas y para crear experiencias”, apunta sobre las cualidades de la profesión y marca que “muchos nos formamos en un sistema que tenía al deporte como actividad principal y hoy es otra la idea: la participación, la contención y el acompañamiento y la formación integral del alumno”.
Si algo caracteriza a los profesores de educación física es la capacidad de ordenar y desordenar a un grupo.
“La carrera te forma pero esencialmente tiene que ver con la impronta y la forma con la que encaramos el día a día, con la mirada de que todo va a estar bien y es posible”, contesta sobre la cuestión y reconoce que “cuando un profe llega a la escuela se arma un desorden por la alegría de los pibes”.
“Los profesores somos reconocidos por la anergia distinta al resto, tanto cuando estamos como cuando no”, menciona Dardo Núñez.
Y por primera vez en la charla con INFOGL apunta algo esencial para él. “Aún hoy me encuentro con chicos que he tenido y nos recuerdan como “el profe” y eso es fantástico”.
Con respecto a cómo es trabajar con alumnos de distintas edades, contesta que “los profesores tenemos una formación constante que hace que uno vaya actualizándose de lo que sucede en el sistema y lo social”.
“Es muy linda la diversidad de trabajar con nenes y hasta con adultos. Hay un abanico amplio que nos permite intervenir en distintas etapas de la vida”, suma.
Sobre las diferencias de época, Núñez reconoce que “los pibes de hoy no son los de antes. La realidad y el contexto social es otro, nos atraviesan muchas cosas como la tecnología y eso hace más compleja la intervención del profe para incentivarlos pero tenemos la capacidad de incentivarlos”.
“Trabajar con adolescentes nos desafía a tener intervenciones que no solo tengan que ver con la formación sino en la formación social de los chicos”, cierra.
El Peca
Dardo Núñez es reconocido como “Peca”. “Yo iba a la escuela Primaria N° 1 y jugaba al básquet en Newbery y me daba vergüenza sacarme la remera. Marcelino Márquez que era el entrenador fue el que me puso el sobrenombre”, recupera.
“En ese tiempo había encuentros interescolares y la “7” nos ganaba siempre; una vez le ganamos y Gerardo (Ciappina) me puso “Fenómeno” por cómo había jugado y me invita a ir a Racing. Al principio no quería ir porque tenía el sentimiento de lejanía social pero quería competir y tenía un solo par de zapatillas; el día que me decidí lloviznaba y andaba de botas de goma, mamá no me dejaba porque tenía un solo par y las iba a ensuciar… me fui igual y cuando llegué, Gerardo estaba apoyado en el escenario, me llamó y me presentó con los chicos; el primer entrenamiento fue con las botas… la realidad que teníamos no era la que existe en el sentimiento de los pibes”, repasa.
Pone como ejemplo esa vivencia personal para destacar que “el trabajo en la educación física es fortalecer formación de la personalidad, siempre trata de lograr las cosas”.
“La educación física es compartir con otros si o si, incluso en los deportes individuales. Tenemos una formación humanística para intervenir en lo motriz, en lo actitudinal, en la grupalidad. Para pensar en la formación para la vida que genere oportunidades y experiencias”, enfatiza.
“La educación física es mi forma de vivir, desde la Primaria quería ser profe”, contesta sobre qué lo llevaron a elegir la profesión.
“Poder estudiar no solo fue lindo sino complicado por la situación que tenía mi familia: mamá era ama de casa y papá empleado, y en el inicio de la carrera lo despiden. En Olavarría íbamos al comedor y no tenia plata, Javier Garay que estaba en el Consejo de Estudiantes junto con otros me bancaban la comida; veníamos a jugar a Barracas y me servía para sobrevivir. Papá, en la cocina de casa, hacia bolitas de fraile y nosotros la vendíamos”, cuenta.
“Fue un momento complejo. Me quería volver pero mis viejos me dijeron que siguiera… son anécdotas que hicieron fortalecerme y reconocer que hoy puedo ser lo que soy”, completa. “Ser profesional lo pude hacer por voluntad propia y por el sostén de un montón de gente que contribuyó a que pase. Pude lograr los objetivos y eso es lo que me deja la profesión: haber conocido mucha gente y contribuido a la formación de personas. Pero que te cruces con un pibe que te reconoce es lo que más te llena, más allá de un cargo”, termina Dardo Núñez.
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