Se llevó a cabo el sábado una nueva edición del “Patio Peñero”. Esta vez para celebrar el aniversario 112° de Ingeniero Jorge Newbery. Nuevamente la propuesta, que nació hace algunos meses, volvió a ser muy convocante y los amantes del folklore volvieron a reunirse alrededor de las danzas, la música y la comida tradicionalista.
En esta ocasión la iniciativa se desarrolló en la calle Rivadavia, frente a la sede social albirroja, y convocó a los artistas locales.
¿Cómo nació la idea del patio peñero? “La idea nació a partir de juntarnos en lo del “Beto” Leuful. Mi sueño siempre fue tener un horno de barro en casa pero nunca lo pude hacer… desde la época de Espinar que quería hecerlo pero cuando se fue a España no se dio. La idea del horno es reunirnos alrededor de la cocina”, revela el “Vasco” Elorriaga, uno de los impulsores del proyecto.
Justamente la comida y la posibilidad de disfrutar del folklore fueron los ejes en común de esta idea que ha tomado cuerpo.
“Empezamos a juntarnos unos pocos y terminamos siendo más de 15. Después se dio la posibilidad de hacerlo en el Festival de la Creación porque las casas nos quedaron chicas y ahora nos invitan a participar de distintas propuestas”.
Como se indicó más arriba, el alma del “Patio Peñero” ronda alrededor de una cocina a leña móvil en el “que se cocinan comidas autóctonas: la cabeza del chancho o la vaca, las achuras, algún chorizo. Son cosas que se donan y después repartimos como “canapé” pero la idea es que las instituciones sean las que tengan la ganancia”.
“El Patio Peñero” es “un espacio que nació para comer y escuchar una guitarreada, y también algún recitado” pero ahora se ha diversificado a otros espectáculos.
“La gente quiere pasarla bien. Nosotros arrancamos a las 3 de la tarde y no sabemos cuándo termina. Para nosotros es toda una ceremonia… Don Ortiz es nuestro ayudante primero y hay otros que van y nos donan cosas entonces nosotros hacemos nuestro aporte… es como volver a lo tradicional”, suma “Lacho” Cabrera.
Los organizadores se muestran contentos con la repercusión y en especial con los más jóvenes. “Ojalá perdure y se siga sumando más gente. Es algo que se comparte… el folklore va a subsistir si todos estamos juntos”, mencionan.
Tal ha sido la repercusión, no solo a nivel local, que han recibido invitaciones para llevar el horno a otros lugares. Ya estuvieron en La Colina, también en Cura Malal y hay proyectos para seguir viajando.
“Se va armando de a poco. La idea es que los músicos toquen. A mí me gusta organizar y juntarnos. A la gente le llama la atención”, dice el “Vasco”.
“Yo hace 17 años que estoy en La Madrid. Soy un guitarrista de boliche y acá no había nada. Acá son más sureños así que le traje a la radio más de 1200 temas del norte y pegó. A eso hay que sumar las peñas que se hicieron en las escuelas y que los grupos de danzas se empezaron a organizar. Se fue cultivando y hoy hay mucha gente que volvió al folklore”, apunta “Lacho” sobre las repercusiones que tiene el género en la sociedad.
El horno móvil vuelve a ser el centro de atención de la charla, como lo es del “Patio Peñero”. “En La Madrid somos de la comida y de juntarnos. Estamos pensando en hacer la primera fiesta del horno de barro y vamos a trabajar para hacerla porque solo se necesitan ganas”, se entusiasman.
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