Miércoles 1 de diciembre de 2021
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El Descartado
10 de enero de 2015

En el mes de Junio pasado, publiqué un artículo titulado “Ay Pérez, si Garcia supiera que es tuyo” sobre anotaciones que hizo el Dr. Mariano Etchegaray a ocho enfermos durante su estada en nuestra ciudad, desde 1901 a 1904 , siendo el siguiente uno de ellos que transcribo en forma textual y que dice así:

“Una tarde se me presentó a mi consultorio, enviado por mi amigo CASIMIRO LAPLACETTE, un santiagueño llamado MAXIMO LOTO, de unos 22 ò 23 años para que lo examinara , pues sentía unas molestias generales.-
Pero al hacerle el interrogatorio me encontré con una dificultad, pues no pude llegar a saber si movía el vientre diariamente, pues a pesar de agotar el vocabulario corriente: si iba de cuerpo, si movía el vientre, etc.etc., no pude llegar a saberlo, porque no entendía lo que le preguntaba, como si se tratara de un extranjero.-
Me quedé pues con las ganas de saber como le llaman los santiagueños a esa función fisiológica, hasta que un día trabajando Loto en un arado de discos en la Estancia de Laplacette se le asustaron los caballos y el pobre cayó pasándole uno de los discos por el abdomen que se lo abrió en una extensión de más de medio metro, desde el borde superior de la cadera izquierda, hacía una curva para terminar en las costillas del lado derecho sobre el hígado.-
Cuando llegaron los compañeros adonde estaba el herido se encuentran que éste había juntado los intestinos y sobre una mata de paja brava, los estaba empujando.- Lo dieron vuelta y le pusieron encima de los intestinos un cuero de carnero que uno de ellos usaba como cojinillo.-
Cuando yo llegué, lo encontré en esa condición y como estaba a una legua de distancia del pueblo, no tuve mas remedio que reemplaza el cojinillo de carnera, por mi pañuelo que por suerte estaba limpio y planchado, encima de éste le coloqué una capa de algodón que uno llevó y con una pava de agua tibia la estuve haciendo hervir constantemente, a fin de que los intestinos no se enfriaran y colocado en un catre, en un carro lo llevaron a mi consultorio en el pueblo, pues entonces no existía el hospital.-El hecho había ocurrido a las 9 de la mañana y recién a las 11, empecé la cura.- El Santiagueño no decía ni hay, o no tenía sensibilidad o era mas duro que un lapacho.-
Los intestinos estaban cubiertos de paja brava que se pegaba al peritoneo y no se podía sacar sino una por una con una pinza.- Cuando terminé de limpiar lo que tenía a la vista, di vuelta una asa y me encuentro que estaba pues que la habían limpiado. Antes de limpiar esa, quise ver si había otra en esas condiciones y me convencí que era imposible continuar, todas estaban llenas de paja y ya eran como las tres de la tarde, no había almorzado, no veía, estaba agotado con ese trabajo de paciencia de estar despegando pedacitos de paja de medio a un centímetro de largo.-
Además los intestinos a pesar de estando irrigados con agua entibiada se estaban empañando y en la seguridad que el pobre no podía vivir, pues era inevitable una peritonitis, opté por cerrar el abdomen para lo cual tuve que efectuarle mas de 60 puntadas con crines, en un solo plano.- Era materialmente imposible hacer otra cosa y en la localidad no había otro médico, pues no lo cuento a mi colega llevado por el alto comercio, pues era incapaz de hacerlo.-
Ni cuando suturé el abdomen el pobre Loto dijo ni hay. Se lo llevaron en el carro y lo pusieron en un galpón que arriba estaba lleno de pasto seco y tuve que hacerle poner un toldo de arpillera para que no lo cubrieran antes de tiempo el pasto que caía por las endijas.-
A las 24 horas el vientre comenzó a dilatarse y a las 48 horas tuve miedo de que las vendas se rompieran, pues el abdomen era un bombo, pero Loto no se moría.- A los 4 ò 5 días llego yo al galpón y sale a recibirme el padre de Loto y al preguntarle como sigue Máximo me dice: parece que esta un poco mejor, HOY SE DESCARTÒ.-Se descartó de que, le pregunto y no supo decirme sino que esa mañana se había descartado.-.
Con la curiosidad de saber de que se había descartado “Máximo”, llegué al lado del catre y por la mujer que lo cuidaba, supe que había movido el vientre.- Los placeres que experimenté: era un buen pronóstico el que moviera el vientre y había aprendido como le llamaban los santiagueños a esa función.-
El buen pronóstico se confirmó pues Loto no se murió y cuando volví a La Madrid en el año 1914 tuve el placer de que me visitara, una demostración de agradecimiento pues nunca hablaba.-
Hace pocos años supe por la familia de Laplacette que Loto había muerto, ignoro de que, pero por suerte para mis colegas, no murió en un Hospital donde le practicaran la autopsia, pues se hubieran visto en dificultad para hacer el diagnóstico de la lesión que se veía en el peritoneo, si los santiagueños no tienen la propiedad de absorber paja por el peritoneo”.-


La foto fue sacada en el patio del domicilio del Dr. Mariano Etchegaray, calle mitre al 500.- El vehículo con el tordillo que era muy trotador se lo habìa prestado Don Casimiro Laplacette.-Con este hacía las visitas al campo.-


ALFREDO E CHISTE
alfredoestebanchiste[arroba]yahoo.com.ar
www.historiasdelamadrid.com.ar


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Fue el 9 de Julio, de 1967, siendo Presidente el Sr. Omar Mariezcurrena, la obra fue realizada por la Sra.. Mary Luz Luna, hija de un antiguo matrimonio de nuestra ciudad, de don Tomás Luna y su Sra. Dominga Mariani.

Padrinos de este acontecimiento fueron: Omar Mariezcurrena, Sra. Elina Abot de Iparraguirre, Dr. Eleodoro Cortazar y Sra. Berta D.de Jouandóni
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