Domingo 12 de julio de 2020
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Cuando el amor por el deporte puede más
13 de junio de 2020
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Probablemente la mayoría de los deportistas lamatritenses deberán esperar mucho tiempo más para, por fin, poder volver a competir. Sin embargo los apasionados siguen entrenándose y preparándose para cuando puedan hacerlo. Tal vez uno de los ejemplos más claros sea el de la nadadora Ailín Garay.
Después de mucho tiempo, y gracias al ingenio, pudo volver a meterse en una pileta. “Durante los dos primeros meses no pude hacer más que trabajos físicos pero ahora lo convencí a mi papá para que me armara la “Pelopincho”.
La juvenil sólo podía hacer trabajos físicos con gomas pero el agua es irremplazable por la tracción. Luego de dos meses por fin pudo volver al agua “y fue increíble”, sintetiza. 
“Fue muy emocionante aunque sea para entrenar”, cuenta Ailín. “Fue algo muy lindo, hay que hacerlo para sentirlo, es indescriptible. Aunque duele porque “te quema” la sensación es muy linda porque es un alivio y una esperanza de que puedo seguir avanzando”, detalla sobre cómo fue volver a nadar.
La nadadora había comenzado el año con una serie de pruebas en aguas abiertas pero la pandemia truncó los planes.
“Al principio me decepcioné y me bajonee porque no podía volver al agua pero después me puse en mente entrenarme como fuera, aunque sea en seco así después no iba a sentir tanto el tiempo sin estar en la pileta e iba a tener un poco de movimiento. Hice entrenamientos específicos de la natación pensando en volver a competir aunque igual antes de una competencia voy a tener que hacer un entrenamiento más importante”, menciona.
Tal es la pasión por la natación de Ailín que a pesar de la forzada inactividad entrena una o dos horas todos los días, de lunes a viernes.  
La familia Garay adaptó a la pileta y un arnés. “Es parecido a nadar porque el estilo lo puedo hacer ya que es una pileta que me permite la brazada y la patada, lo raro es que estás en el mismo lugar y aunque querés avanzar te quedás quieta”, detalla.
 “No sabemos cuándo vamos a poder volver a entrenar o competir. En Suárez por ahí había una posibilidad de que entrenen en el arroyo pero acá no así que me voy a mantener con mi pileta, pensando que en algún momento voy a poder volver a competir”, apunta.
“En este momento el apoyo de mi familia es fundamental porque es la que me tranquiliza y la que me alienta a que en algún momento voy a volver a nadar”, recalca.
 “Nunca pensé que iba a emocionarme por volver al agua y a entrenar. Estuve contenta todo el día porque volví al agua y pude nadar aunque sea entrenando. El cuerpo tiene memoria y con las brazadas y las patadas tuve la estabilidad. Fue una alegría volver a hacer lo que amo, lo que me gusta y lo que he hecho estos años”, cierra Ailín Garay.


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